balonmano

En equipo, en la pista y en clase.
La experiencia de Iñigo Santa Coloma

Iñigo Santa Coloma terminó en mayo su etapa en el Colegio, en el que lleva “toda la vida”, junto a sus hermanos. No pudo haber graduación para los estudiantes de 2º de Bachillerato de esta generación, que quedará marcada por la experiencia del confinamiento, en la que demostraron su autonomía, su capacidad de esfuerzo y de adaptación al cambio. Iñigo recordará además este año en especial por ser en el que participó en el Campeonato Mediterráneo de balonmano y se llevó el oro con la selección española. Estudios y balonmano, colegio y compañeros de equipo. 2020 ha sido una experiencia de aprendizaje muy enriquecedora.

Cursó Bachiller tecnológico y ahora estudia la carrera de Matemáticas, ya que le gustó cuando recibió las charlas sobre orientación profesional que impartimos en las aulas. Todo ello, sin dejar de practicar su deporte preferido.

“He llevado bastante bien compaginar los estudios y el balonmano. Entreno a la tarde, hacia las ocho y media, así que no tengo mucha dificultad para sacar tiempo para estudiar. Si te organizas bien llegas perfectamente”, asegura el estudiante.

Su historia con el balonmano viene de lejos y tiene su inicio en el Colegio. “Empecé siendo pequeño, cuando tenía nueve años. Me apunté porque estaban mis amigos y porque quería probar algún deporte más allá del fútbol. Ya lo tenía un poco visto por mis hermanos, y me apetecía cambiar. Así que cuando estaba en 3º de Primaria comencé Balonmano y en 4º ya estaba compitiendo en deporte escolar. Entrenábamos lunes, miércoles y viernes, nada más salir de clase. Estaba muy bien”.

Desde entonces, Iñigo no ha parado. Después de Askartza, jugó en primero nacional en Urduliz y ahora pertenece al equipo de Trapagaran.  Sobre dedicarse a ello a nivel profesional, reflexiona: “Si me llamara algún equipo o yo sintiera la necesidad de exigirme más, sí me gustaría competir en un nivel más alto. Todo se verá”.

De una manera u otra, lo que tiene claro es que quiere seguir jugando y disfrutando del balonmano. “Lo que más me apasiona es estar en equipo, compartir en todos los momentos con mis compañeros: estando en el banquillo, en el campo… El balonmano es trabajar y sentirse parte de un equipo”.

Un trabajo de equipo, que también ha practicado en el Colegio. “Desde pequeños, en los deportes… el trabajo en equipo es algo que se nota en todos los ámbitos de Askartza. Por ejemplo, en los deportes prima la deportividad, el estar bien, el respeto y la humildad antes que la competición y querer ganar a los demás. A eso no se le da tanta importancia. Aunque a medida que te haces mayor sí que buscas un poco más de competición. Pero de pequeño, lo importante es aprender a jugar, divertirse y estar bien”, asegura.

“El deporte está muy presente en Askartza. Es una de las muchas razones por las que los padres suelen traer sus hijos al aquí y se nota. El Colegio transmite el estilo de vida que da un deporte. Además, las instalaciones que tiene están muy bien”.

Volviendo la vista atrás, los espacios de Askartza no es lo único que echa de menos. “Agradezco al Colegio las oportunidades que me ha dado en cuanto al deporte, las extraescolares, los campamentos… Y por supuesto, los amigos y los compañeros de clase. Aunque por otra parte tenía ganas de salir del cole, de ver cosas nuevas y tener una vida un poco más allá de Askartza”, confiesa.

Durante su etapa escolar ha aprovechado la oferta extraacadémica que ofrecemos, ya que como dice él, participar en estas actividades y convivencias es estar en “la salsa” del Colegio: “Me parece muy importante. Es de las cosas que más valoro. Por ejemplo, en Secundaria fuimos al valle de Belabarce, a Navarra, en el Pirineo. Hicimos salidas al monte y disfrutamos de la naturaleza. Allí estás con los grupos de clase y además haces reflexión. Te sirve para situarte en la vida. Por otra parte, en los últimos años hemos tenido mil puertas abiertas, nos han venido al colegio a explicar distintas oportunidades”.

Aunque las salidas laborales le interesaran, su gran oportunidad de este año ha sido el Campeonato del Mediterráneo. “Fue una sorpresa, no me lo esperaba. Había estado con la selección de Euskadi, pero en la española no, y me hacía mucha ilusión. Además, tuvo lugar en Atenas, Grecia, del 17 al 22 de febrero de 2020. Fue una experiencia que disfruté muchísimo y en la que aprendí un montón. Hice nuevos amigos ¡y encima nos llevamos el oro!”.

Explica que es un campeonato organizado por la Confederación Mediterránea de Balonmano, que agrupa a las distintas federaciones de este deporte presentes en el mar Mediterráneo. “Era una fase de grupos y yo jugué contra Marruecos, Montenegro, Croacia, Macedonia… Y luego ya, al llegar la fase eliminatoria jugamos los cuartos, las semifinales y la final. Ganamos la final contra Montenegro”.

Llegó hasta ahí a través de la selección de Euskadi, y participó junto a deportistas de todas partes de España.

“Se hace un campeonato de España con las selecciones autonómicas y allí los entrenadores van y ojean. Me imagino que les gustaría cómo jugaba. Confiaron en mí y me llevaron. He jugado con gente andaluza, de Castilla y León, catalanes, gallegos, otro del País Vasco… Todos los demás habían estado antes en concentraciones con la selección española, pero para mí era la primera vez. Yo estaba un poco más nervioso, porque encima era un campeonato, así que sí que me costó un poquito. Tuve que aprender y meterme en la cabeza los sistemas de juego y el tipo de dinámica que tiene el equipo. Pero al final me adapté y me fue bien”.

Le fue bien, y no solo por ganar sino por todo lo que vivió por el camino: “La experiencia ha sido muy enriquecedora. Me siento muy afortunado de haber vivido lo que he vivido, porque no mucha gente puede. En ese momento, llegas y lo haces todo muy rápido. Juegas y no te das mucha cuenta. Pero conforme pasa el tiempo y lo piensas, valoras la dimensión que tiene”.

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